Ahora a la distancia,
con la madurez que supuestamente he ganado,
recuento los años felices
¿O meses?
No lo sé con exactitud, aunque no importa mucho saberlo.
Recuerdo los pequeños instantes de entendimiento,
los atarceres de nueve otoños y nueve primaveras,
la lánguida luz crepuscular en su bello rostro,
el caminar sencillo y esbelto.
Todo ello me envuelve en un torrente de sentimientos,
qué hablan por sí solos,
qué gritan envalentonados...y que ella percibe a lo lejos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario